Se cumplen 16 años de ‘Crimen de Cumbres’

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La mañana del 2 de marzo de 2006, Monterrey amanecía con una noticia que impactó los cimientos más profundos de la sociedad regiomontana; la muerte de los hermanos Peña Coss a manos del novio de su hermana, Diego Santoy Riverol.
Diego, en ese entonces de 21 años, era la pareja sentimental de Érika Peña Coss, con quien llevaba una relación tormentosa e intermitente.
De acuerdo a la versión oficial, Diego se introdujo a la casa de los Peña Coss, ubicada en Cumbres, segundo sector, para intentar convencer a Érika de retomar su relación, todo esto durante la madrugada y enfundado en un pasamontañas.
Al negarse, Diego habría intentado degollarla; tras dejarla inconsciente, procedió a asesinar a los hermanos menores de Érika, de 7 y 3 años de edad.
Al darse cuenta de sus acciones, Diego emprendió la huida e intentó abandonar México a través de su frontera con Guatemala, pero fue interceptado por las autoridades y llevado de vuelta a Nuevo León tres días después.
El caso conmocionó a la ciudad y, más pronto que tarde, comenzaron a surgir teorías conspirativas alrededor del asesinato de los menores; la más difundida fue la de la participación de la propia Érika en el crimen, versión que sostuvo Santoy en sus declaraciones.
En 2010, y tras un atropellado proceso judicial, Diego fue condenado a 71 años de prisión; actualmente se encuentra preso en el Penal de Cadereyta, donde se dedica a la fabricación de artículos de piel; se casó y tiene un hijo.
Sin poderse quitar la sombra de sospecha que pesaba sobre ella, Érika abandonó Monterrey para residir en Canadá, donde contrajo nupcias con un empresario local.
La casa donde ocurrieron los crímenes fue demolida el año pasado.