La halterófila neozelandesa, Laurel Hubbard, se convertirá en la primera atleta transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos. Hubbard, de 43 años, competirá en la categoría de peso súper pesado femenino (más de 87 kg) en Tokio.
La jefa del Comité Olímpico de Nueva Zelanda, Kereyn Smith, confirmó el lunes que Hubbard, de 43 años, que nació biológicamente hombre y completó su transición en 2012, formará parte del equipo de halterofilia del país tras comprobarse que “cumple con los criterios de elegibilidad de la IWF, incluidos los que se basan en las pautas del COI para los atletas transgénero”.
Laurel Hubbard, atleta transgénero que jugará en las Olimpiadas de Tokio 2020
Laurel Hubbard, atleta transgénero que jugará en las Olimpiadas de Tokio 2020
“Reconocemos que la identidad transgénero en el deporte es un tema altamente delicado y complejo que exige un equilibrio entre los derechos humanos y la ecuanimidad en el terreno. Como equipo de Nueva Zelanda, tenemos una fuerte cultura de‘ manaaki ’[respeto] e inclusión y respeto por todos”, afirmó en un comunicado.
Según las pautas del Comité Olímpico Internacional emitidas en noviembre de 2015, los atletas que hacen la transición de hombre a mujer pueden competir en la categoría de mujeres sin necesidad de cirugía genital, siempre que su nivel total de testosterona se mantengan por debajo de un determinado nivel (10 nanomoles por litro) durante al menos 12 meses.
Hubbard fue reconocida como atleta femenina después de demostrar que cumplía con esa pauta. Sus detractores estiman, sin embargo, que parte con una ventaja física por haber nacido hombre.
Estudios científicos han demostrado que las personas trans que han pasado por la pubertad masculina conservan ventajas significativas en cuanto a su fuerza incluso después de tomar medicamentos para suprimir sus niveles de testosterona.

 

 

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