desiertoLa Comisión Nacional del Agua considera que es probable que lleguen esos polvos o arena por la rotación de la tierra, que va del oeste hacia el este, pero no es seguro.

Y es que al moverse la tierra, se genera una corriente inversa, que son los vientos que trasladan las ondas y ciclones tropicales que se forman en la costa de África y que viajan cerca del Ecuador, cruzan Las Antillas, el Mar Caribe y llegan a México.

«Puede ser, sí puede ser, que sí sea que tengamos algunos gramos de, digamos, de polvo del Desierto de Sahara, pero para estar seguros habría que hacer un análisis de volumen de aire en algún laboratorio y poder determinar que sí», explicó el meteorólogo de la Comisión Nacional del Agua, Doroteo Treviño. 

Como quiera, se ha informado que esa arena no causa daños a la salud de las personas.  

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«Ahora, si está o no está, nos da lo mismo, aclaró, no nos afecta nada, no nos pasa nada, lo que está en suspensión en la atmósfera puede servir como núcleo de condensación, es decir, para que se forme una gota de lluvia, si hubiera humedad ahorita, generalmente suficiente, si hubiera digamos esos sólidos suspendidos, pudiera provocar o formar una gota de agua y precipitar», detalló.   

«Es una combinación de muchas cosas. De que puede existir,  sí puede estar, pero no necesariamente lo que tenemos ahorita es polvo del Sahara, es una combinación de contaminantes locales, de todo tipo de empresas que hay, de los vehículos automotores, de todo lo que hay, de las colonias que no están pavimentadas, de donde hay construcciones, también, la maquinaria mueve la tierra», precisó.

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En esta zona de alta presión no hay una sola nube ni la habrá en los siguientes diez días, por consecuencia el calentamiento seguirá, el viento arrastrará mucho polvo de todos lados, y la contaminación prevalecerá.

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